¡Hola! Soy Loly.

Este blog, de pequeños relatos de vivencias actuales y de mi niñez, nació para contactar de forma diferente con familiares y amig@s.
Gracias por abrir esta ventana de un rinconcito de mí.

martes, 1 de noviembre de 2011

Serie " M I N I R R E L A T O S " - Locura

                                                         
   La envergadura de las alas de aquel águila era superior. El vuelo de mayor altura, unas veces planeado y otras acrobático, traspasaba los límites de la sensatez. ¡Qué locura!, murmuraban sus congéneres siempre sujetos a los estrictos esquemas.

  Experimentó nuevas sensaciones: sintió el miedo cuando se caló por entre las nubes grises de invierno y su cuerpo yerto casi se pierde en el vacío; cruzó el arco iris y disfrutó de la belleza de sus colores que pronto se incrustaron en su oscuro plumaje, y hasta rozó la vanidad cuando le hizo un guiño al sol y éste le replicó con sus rayos fulgurantes que transformaron su imagen y le hicieron sentir la gloria del ave Fenix.

  El águila “locura” regresó a su hogar. Compartió sus nuevas emociones y una suave y discreta masa de aire rellenó los espacios.

Serie " M I N I R R E L A T O S " - Un rinconcito entrañable

  
 Aquel primer contacto con Olga en la cafetería, fue ameno y cordial. Me transportó a la antesala de su casa, desde cuyo umbral se comienza a percibir el particular perfume.

 Vive Olga en una casa confortable, con habitaciones tapizadas de múltiples objetos entrañables que le abren el corazón y le provocan historias que cuenta con moderada pasión a través de una voz firme y sincera.

 A través de un pasillo se accede al dormitorio. Al fondo se halla un clásico tocador. Sobre él, unas fotos de boda enmarcadas en madera, presiden la fidelidad y el cariño de ambos. Delante, en dos bandejas de plata teñidas con la pátina del tiempo, sobresalen prendas de bisutería, sencillas, como su mismo sentir, porque las joyas de piedras nobles son las que relucen en su alma transparente. A la izquierda se encuentra una pequeña figura de la torre Eiffel. Es un recuerdo que permanece en su historia, engranaje de momentos inolvidables, repletos de cultura y amistad.

Serie " M I N I R R E L A T O S " - Una vida


                                         

                                                     Una Vida

 Estaba sola, sentada en la terraza frente a una tacita de café que aguardaba su último sorbo.
Sencilla, sin abalorios. Vestía de luto, luto también salido del alma. Mientras le esperaba, hojeaba el periódico lentamente, sin interés, porque el principal argumento era su propia vida: una muerte prematura y un hijo atrapado en la droga.

Se sentía redimida bajo aquel espíritu sosegado y cabizbajo. El esposo se acercó y dejó sobre la mesa un manual y un par de cerraduras. Tal vez fuera la solución que evitara una tragedia. 

miércoles, 12 de octubre de 2011

FELICIDAD, de Rafael Arozarena


De entre los cien sonetos de autores canarios (Antologías de poetas canarios) he seleccionado uno que, con una expresiva narrativa y profundo pensamiento, habla con generosidad de una vida austera de juventud.




F E L I C I D A D

No me antoja pedir otros presentes
al milagro de luz de la mañana.
Este cielo que llena mi ventana
tiene ya los regalos suficientes.

Nada quiero de más para el sustento
de mi lírico sueño renacido.
Una alondra ha llenado todo el nido
y una lila ha cubierto el firmamento.

Nada pido ni quiero; ya me basta.
Se ha clavado una fiesta en mi alma y hasta
en los dedos me tiemblan cascabeles.

¡Juventud! !Con qué poco te he llenado!
Con un grano de amor se me ha quedado
todo el cuerpo relleno de claveles.


Rafael Arozarena Doblado, 1945

Un matrimonio insalvable

En un pueblo de la isla, a veinte kilómetros de la capital, vivían Miguel y Candelaria. Era un matrimonio distinguido y apreciado. Se enamoraron desde la adolescencia y esa chispa de amor prendió como la llama de una hoguera en noche de San Juan.

Sus rasgos físicos y sus formas de ser eran antagónicos, lo cual los hacía más populares. A don Miguel le rondaba siempre el buen humor y era tan amigable como festivo, pero lo que realmente lo distinguía era su joroba adherida a su pequeña estatura que, desde la infancia, siempre la llevaba consigo. Esa malformación no le impidió gozar de las satisfacciones de la vida, ni le producía complejos inútiles, ni fue obstáculo para enamorar a su esposa, con la que alardeaba de ser tan feliz.

Doña Candelaria, por el contrario, era de espalda ancha y de mediana estatura, aún así le sobresalía a su esposo dos palmos. Su imagen se completaba con una tez pálida y facciones desabridas que le delataban un acusado desánimo, producto de su carácter débil y quejoso.

jueves, 15 de septiembre de 2011

DE BAJAMAR A PLAYA HONDA



   Las vacaciones las compartí entre Bajamar y Playa Honda. Dos ventanas abiertas al Atlántico, cuya brisa marina renueva ilusiones y esperanzas.

   “Y un día de agosto aquella gaviota de vuelo rasante dejó su plácida estancia en esta zona costera y, como ave migratoria que necesita beber de otras fuentes, remontó el vuelo. Impulsada desde la cima más alta, sobrevoló el Roque Nublo, y rozó las Peñas del Chache, para luego posarse en Playa Honda y encontrarse con las suyas, con las de su mismo nido”.

   Aquí, en Playa Honda, disfruté de un nuevo encuentro familiar, en la misma casita centenaria, a pie de Playa, donde reposan recuerdos desde la infancia; de felices estancias veraniegas, con sedimentos de añoranza.

   Fue un crisol de tres generaciones, en un despliegue de treinta y cinco personas, donde se mezclaron vivencias, sonrisas y cantos de mayores y pequeños en un ambiente de cariño y alegría.

jueves, 1 de septiembre de 2011

B A J A M A R


    Hace unos días que el mes de agosto empezó a menguar y el sol, en Bajamar, aún no ha lucido sus mejores dones. Las dulces mañanas agosteras de bellos crepusculares que perfilan las montañas y cubre el mar de tornasol, se han visto turbadas por masas de nubes grisáceas de tonos claroscuros que permanecen enfrascadas en este rincón norteño; y, junto al mar, que copia su mismo color, forman dos espacios envolventes semejantes a dos valvas de una concha marina engarzadas por la línea del horizonte que intimidan los sentidos y crean sensaciones de paz y nostalgia.

    A media tarde el sol, en su ruta imaginaria, deja asomar por entre las espesas cortinas de nubes, unos tímidos rayos de luz tan deseados como lo es el resplandor de la llama de una vela en la oscuridad.

    Y en el ocaso, en un intento de redención, el astro rey se esfuerza por enviar destellos de luces filtrados por nubes perennes y apelmazadas que logran transmitir una bella estampa cromática.

    Mientras, desde mi pequeño aforo, contemplo el escenario movible de un trozo de mar, embrujo de olas que rugen furiosas y avanzan con ira, para luego estrellarse en la soledad. Entonces la brisa marina, henchida de vaho, ensombrece la ventana y deja su huella en forma de gotitas de cristales de sal.

    En la lejanía los barcos de pesca son bultos oscuros, apenas balanceados por el empuje de las olas. La lente de los prismáticos me acerca al pescador, que irradia sosiego con sus lentos movimientos, mientras espera el brusco tirón del pez en el anzuelo.

    Y en el repunte de cada mañana, la bandada de gaviotas surca el mismo espacio en un ritual desplazamiento: desde el risco hasta la costa, desde la costa hasta el risco. Su vuelo planeado y rasante deja una estela de tesón y armonía.