Una Vida
Estaba sola, sentada en la terraza frente a una tacita de café que aguardaba su último sorbo.
Sencilla, sin abalorios. Vestía de luto, luto también salido del alma. Mientras le esperaba, hojeaba el periódico lentamente, sin interés, porque el principal argumento era su propia vida: una muerte prematura y un hijo atrapado en la droga.
Se sentía redimida bajo aquel espíritu sosegado y cabizbajo. El esposo se acercó y dejó sobre la mesa un manual y un par de cerraduras. Tal vez fuera la solución que evitara una tragedia.
LOLI, CREO QUE MEJORAS CON EL TIEMPO, CURTIDA EN ESTOS ANDARES DE PROSA, Y RELATOS,, NOS DAS UNA VISIÓN DIFERENTE DE LA LECTURA,SON MUY BONITOS.sORY
ResponderEliminarGracias, Sory, por tu amable y alentador comentario.
ResponderEliminar